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Nelson Castro es médico además de periodista, y en una nota ayer para el diario Perfil -donde es columnista- escribió con detalle qué pasó en la endoscopía fatal a Débora Pérez Volpin en el sanatorio de la Trinidad.

Durante el fin de semana el hashtag #Justiciapordebora fue TT en las redes sociales. La gente está indignada con el manejo de la clínica y en su programa de radio Mitre, su compañero y amigo Marcelo Bonelli dijo que "están embarrando la cancha".

La clínica hizo correr versiones sobre un cuadro de hepatitis en la paciente. La propia Mirtha Legrand dijo en su programa del sábado: "Falta que la culpa la tenga la pobre Débora".

Esta es la nota que escribió Nelson Castro con los detalles del cuadro previo al desenlace.

"Débora entró a realizarse el estudio en buen estado de salud. Como se dijo, era un estudio programado y nada había que tuviera que ver con una emergencia. Previamente se le había realizado un electrocardiograma que no mostró ninguna anormalidad. El endoscopista fue el Dr. Diego Ariel Bialolenkier y la anestesista fue la Dra. Nélida Inés Puente. El estudio se desarrolló con total normalidad hasta el minuto 5. Fue entonces que la Dra. Puente le advirtió al Dr. Bialolenkier que la paciente presentaba una caída brusca en la saturación de oxígeno. Dicho alerta llevó a la inmediata suspensión del procedimiento. Lo que sobrevino fue abrupto y fatal. En apenas un instante Débora literalmente se infló –producto del enfisema subcutáneo– e hizo un paro cardiorrespiratorio del cual no pudo ser reanimada. ¿Qué fue, pues, lo que sucedió?

Tres fuentes médicas distintas que han tenido acceso a la autopsia coinciden en señalar que hubo una perforación del esófago, y del estómago también, que no fueron advertidas. La perforación esofágica fue la más grave y determinante para el deceso, ya que en medio de la insuflación hizo que pasara aire a presión desde el esófago al tórax. Este último es una cavidad con presión negativa, por lo cual la diferencia de presiones hizo que el aire entrara con suficiente fuerza como para producir un neumotórax (aire en el tórax) bilateral. Esa cantidad de aire en el tórax generó un desplazamiento y posterior colapso pulmonar, con repercusión cardíaca. Hubo también pasaje del aire al mediastino (espacio torácico virtual ubicado en medio de la caja torácica, entre las dos pleuras, con el esternón por delante y la columna vertebral por detrás) y también entró en el tejido subcutáneo. El aire en el tejido subcutáneo (enfisema subcutáneo) fue de tal impacto –por su dimensión y por la rapidez con la que se produjo– que hizo imposible la intubación, procedimiento imprescindible para asegurar una buena vía de oxigenación, sin la cual las maniobras de resucitación están destinadas al fracaso. Como consecuencia de todo esto, se configuró un cuadro de hipoxia, hipercapnia (aumento de anhídrido carbónico) y acidosis que afectó severamente al cerebro y que condujo al paro cardo-respiratorio de origen central irreversible. La secuencia de los hechos dejó a los médicos en estado de shock".

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