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Con un repertorio a prueba de tiempo de "clásicos del pasado y del presente" y una exhibición de una hora y media que dio cuenta de sus variadas encarnaciones en la música, el británico Billy Idol irradió en la noche del martes una actitud vencedora en el escenario del Luna Park para ponerle fin a su histórica segunda visita a la Argentina.

"Dancing With Myself", "Cradle of Love" y "Flesh for Fantasy" fijaron la tónica de una lista de temas centrada en los comienzos de su brillante etapa solista, aunque con algunos permitidos para ofrecer algunas nuevas como "Bitter Taste" de su último EP "The Roadside" y la flamante "Cage", estrenada días antes de su desembarco argentino y de su primera fecha del domingo pasado como telonero de Green Day en el estadio de Vélez.

Billy Idol, sobreviviente de aquella escena germinal del punk rock británico, también apeló a su filiación con el movimiento con "One Hundred Punks" de su exgrupo Generation X, y con "Born To Loose", el clásico escrito por Johnny Thunders que sonó tan arrollador como el original.

"Es cierto que empecé en la escena del punk rock con Generation X pero cuando fui a (norte) América para continuar mi carrera solista, decidí que iba a hacer la música de Billy Idol, o sea mi propia música. Allí están mis sentimientos, mis deseos, mi voluntad, sea o no punk rock. No sé si ´The Cage´ es punk rock. Hago muchos estilos de música pero siempre con una actitud punk detrás", había resumido horas antes el cantante desde el Hotel Hilton.